Pilatemania en Jerusalén

IMG_4449Queridos amig@s, ya de vuelta de Jerusalén, (Tierra Santa), donde he vivido tres años, me gustaría compartir algunas experiencias relativas a mi trabajo como instructora de pilates y mi formación como masajista. Los inicios no siempre son fáciles pero tuve la suerte de coincidir con gente maravillosa que confiaron en mi trabajo y permanecieron asistiendo a mis clases hasta el último de mis días allí. Tuve la suerte de formar a personas locales, árabes, tanto hombres como mujeres y expatriados de todas las nacionalidades. A todos, desde aquí quiero agradecer el que me dieran la oportunidad de conocerlos mejor, tanto su cultura como a ellos como individuos y de poder transmitirles la conexión de nosotros mismos con nuestro cuerpo.

Mi formación como masajista lo realicé en una escuela religiosa judía, bastante estricta en cuando a vestimenta (debía vestir de forma apropiada sin mostrar codos, escote y con falda encima de los tobillos). Todo ello, más que molestarme, me intrigaba y ese día yo era otra judía más entre mis compañeras. Todas portaban, pañuelo o peluca, normas que se aplican a mujeres casadas. El masaje entre las judias es una actividad que se realiza solo entre ellas. La mujer no da masajes a hombres , queda en exclusividad al mundo femenino. La procreación es uno de los preceptos religiosos judíos y se enseña a dar masaje en zonas corporales donde la excreción de hormonas favorece los periodos para la fecundación. Y en contra de otras teorías, ellas no aplican masajes bajo ningún concepto en caso de embarazo para evitar pérdidas. La formación tuvo una duración de un año y el profesorado excelente. Agradezco también desde este blog a mis compañeras y profesora por acogerme como una más. Sinceramente creo que todas estábamos encantadas y curiosas de conocer realidades del otro lado de la barrera y con la mayor de las aceptaciones por ambas partes.

Un saludo y mis cariños eternos a todos mis alumn@s amig@s !

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